Más pobreza e incertidumbre

A casi un año de que vivimos en la pandemia de la COVID-19, el panorama de México no podría ser más sombrío. Nuestro país ocupa el tercer lugar entre los países del mundo con mayor número de fallecimientos a consecuencia de esta enfermedad, tan solo después de Estados Unidos y Brasil. La pandemia avanza sin control y sin que haya medidas nacionales efectivas que contengan su propagación.

Además de la grave afectación de la salud y el bienestar de las familias, lo más preocupante es el impacto que ha tenido esta crisis sanitaria en el incremento de la población mexicana en situación de pobreza y de pobreza extrema. Los indicadores de la economía señalan ya grave un retroceso durante 2020, así como un pronóstico de crecimiento para 2021 que no permitirá recuperar ni siquiera, la mitad de la capacidad productiva e ingresos que se perdieron en estos meses de la pandemia.

Nuestro país contabiliza más 168 mil fallecimientos y más de dos millones de personas contagiadas, cifras que no se pueden explicar por el tamaño de su población de 126 millones de habitantes, cuando se observa que países como China con 1,400 millones de personas apenas acumula 4,636 fallecimientos o Bangladesh que tiene una población de 165 millones de habitantes suma solamente 8,149 fallecimientos. México ocupa ya el primer lugar de letalidad en el mundo por la
COVID – 19.

Tomando como base los pronósticos de una caída en PIB entre el 2 y 6 por ciento en 2020, el Consejo para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estimó los efectos potenciales que esta situación podría generar en los niveles de pobreza. En este escenario, la población con ingreso inferior a a la línea de pobreza se habría incrementado, por efectos de la pandemia y por la ausencia de políticas públicas para mitigar su impacto económico, en 9.8 millones de personas, adicionales a los 52.4 millones de mexicanos en situación de pobreza (9.3 millones de ellos en pobreza extrema) que ya existían en 2018. Con ello la cifra total en 2020 habría sido de 62.2 millones de personas en condición de pobreza, el 50.6 % de la población mexicana. 

México vive una crisis sanitaria y económica sin precedentes, de cuya evolución en el futuro sólo pueden anticiparse la evolución catastrófica de su economía, la acelerada descomposición del tejido social, la polarización política exacerbada y la ingobernabilidad. Así lo hacen suponer los índices de crecimiento del PIB del -0.1 % que se registró en 2019 y el -8.5 % de 2020 (que la CEPAL califica como una de las cinco caídas más agudas del PIB en América Latina y el Caribe) e incluso la estimación del 3.8 % de crecimiento para el 2021 que, lamentablemente, no será suficiente para resarcir los daños y revertir el retroceso.

Frente a la adversidad económica que vino aparejada con la COVID-19, el gobierno de México invirtió menos del 1.0 % del PIB en estímulos para los ciudadanos, solo comparable al esfuerzo de Uganda y muy lejos de Alemania que destinó el 40.0 % o de Brasil que dedicó el 15.0 %.

Con esta realidad como referente, adquiere sentido la aseveración de la CEPAL de que México es el país que habrá tenido el mayor impacto en pobreza extrema en 2020 por la COVID-19.

Oscar Pimentel González
oscarpime@gmail.com

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