El desabasto de gas natural y la industria automotriz

Es muy difícil entender cómo la actual política energética del Gobierno federal se ha convertido en el mayor riesgo inmediato para la reactivación y el fortalecimiento de la industria automotriz, la actividad manufacturera de mayor peso en el PIB nacional y, con mucho, la generadora del mayor flujo de divisas.

Durante los últimos años, la industria armadora y de autopartes de vehículos, se ha colocado como la rama más importante de la actividad manufacturera hasta representar el 3.7% del PIB nacional y el 21.0% del PIB manufacturero; crear 980 mil empleos, de los que dependen 3.6 millones de mexicanos, y generar divisas por casi 89 mil millones de dólares, cifra superior a las remesas de quienes trabajan en EUA y los ingresos por turismo y por la venta de petróleo.

Hace unos días, la mayor parte de las empresas de los estados del norte, incluidas las del sector automotriz, sufrieron severas afectaciones en su producción por el desabasto de gas natural que se provocó por las bajas temperaturas en Texas, estado de la Unión Americana de donde importamos este combustible. Las plantas armadoras y de autopartes de vehículos tuvieron que establecer paros técnicos y alterar sus cadenas de suministro, con las naturales consecuencias de bajas en su producción e incremento extraordinario de sus costos.

Lo preocupante es que no se trata de un suceso coyuntural que se pueda explicar solamente por las fluctuaciones climatológicas en el sur de Estados Unidos; las decisiones del Gobierno federal en materia energética pueden convertir el desabasto de gas natural en una adversidad permanente.

No obstante que México cuenta con muy importantes reservas de gas natural para lograr la autosuficiencia, en menos de 10 años, de acuerdo con los datos del Clúster de Energía de Coahuila, las recientes decisiones gubernamentales en materia energética cancelan esta posibilidad, de tal manera que prevalecerá nuestra vulnerabilidad por depender de las importaciones. El Plan Quinquenal 2015-2019 que ya estaba definido para explotar las reservas de México, con la participación de inversiones privadas en asociación con Pemex, fue cancelado por la propia Federación, sin más estrategia que el regreso al consumo de carbón y combustóleo para generar energía eléctrica, en contravención del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y del Acuerdo de París, este último que compromete al país a reducir el consumo de combustibles fósiles para mitigar el cambio climático. 

Además, estas decisiones significarán un incremento en las tarifas de energía eléctrica para los usuarios domésticos y las empresas, y encarecerán el gas natural necesario para la producción industrial.

La industria automotriz en México enfrenta grandes desafíos que demandan una política energética e industrial de parte del Gobierno para aprovechar las ventajas competitivas ya existentes y las que representan las nuevas reglas de origen del T-MEC, el abasto seguro de energía de combustibles y de fuentes renovables a precios razonables, apoyos ante los estragos de la actual crisis sanitaria y una estrategia que le permita enfrentar con éxito las tendencias futuras del desarrollo tecnológico acelerado y las turbulencias de la economía mundial.

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